Que es el Maestro Cristiano

DESCRIPCION: El maestro cristiano debe ser para su discipulo un maestro eficiente.

En el Aula o Salon de clases

Un lugar de compartir el conocimiento adquirido por la experiencia cristiana y la preparacion.

La preparacion del maestro eficiente

En todo tiempo esta aprendiendo algo el buen maestro, siempre busca un significado positivo del porque de las cosas.

El resultado de una buena siembra.

Al final de cada objetivo o meta el maestro cosechara lo que con sabiduria sembro.

El maestro tambien sabe aprender

El resultado de la clase, el maestro identificara la parte ineficientes que debe mejorar (aprender).

martes, 18 de septiembre de 2012

La cosmogonía bíblica y la ciencia moderna

Algunos críticos de la Biblia sostienen que no hay manera de reconciliar la cosmogonía bíblica (su concepto sobre el origen y el desarrollo del universo) con lo que reconoce hoy la comunidad científica. Algunos eruditos bíblicos, tomando literalmente numerosas figuras literarias del Antiguo Testamento, sostienen que los hebreos creían que el universo estaba formado por una tierra plana, sostenida por "pilares" colosales, sobre un abismo acuoso llamado "lo profundo".

El "firmamento" (cielo)5 encima de ella era un arco sólido que contenía las aguas que se hallaban sobre la tierra (y que de vez en cuando caían a través de "ventanas" que había a en el arco). Algunos sostienen que los personajes del Antiguo Testamento creían que el sol, la luna y las estrellas se hallaban todos en el mismo plano dentro de este arco situado sobre la tierra.

H. J. Austel, razonando contra esta interpretación excesivamente literal de los pasajes del Antiguo Testamento, explica: "El uso de un lenguaje figurado de este tipo no exige más la adopción de una cosmología pagana, de lo que el uso moderno del término 'levante' indica ignorancia astronómica. Con frecuencia, las imágenes son fenomenológicas, y esto es conveniente, al mismo tiempo que vívidamente lleno de fuerza."

Sin embargo, aun cuando resolvamos el problema del lenguaje figurado, siguen existiendo algunas dificultades. ¿En quo" lugar de la cosmología bíblica colocamos a los fósiles del dinosaurio? ¿Hay alguna evidencia a favor de un diluvio universal sólo unos cuantos miles de años antes de Cristo? ¿Es cierto que la tierra tiene cuatro mil quinientos millones de anos? La mayor parte de los evangélicos, convencidos de que el mundo de Dios está de acuerdo con la Palabra de Dios, buscan respuestas a estas penetrantes preguntas, y a otras.

Hablando en términos generales, los cristianos evangélicos siguen uno de los cuatro modelos que intentan proporcionar una armonización entre la revelación especial de Dios (la Biblia) y su revelación general (lo que observamos hoy en el universo). Estos puntos de vista son (1) la evolución teísta; (2) la teoría de la interrupción, llamada también el concepto de ruina y reconstrucción; (3) el creacionismo por decreto, llamado también teoría de la tierra joven; y (4) el creacionismo progresivo, llamado también teoría de los días-épocas.

Examinaremos brevemente todos los anteriores, con la excepción de la evolución teísta. El estudio de ésta no sirve aquí a ningún propósito útil, porque básicamente, sus partidarios aceptan todo lo que propone el evolucionismo secular, con la condición de que se indique que Dios estaba supervisando todo el proceso. Los partidarios de la evolución teísta niegan, como es de esperar, que se usen yatsar y asá en una forma paralelamente sinónima en los relatos de la creación, sino que en lugar de esto, incluyen el concepto de una evolución que ha tenido lugar a lo largo de largos eones de tiempo.

Además de esto, necesitaremos hacer ciertas generalizaciones en nuestro estudio. Aunque un escritor no represente de manera adecuada de cierto modelo el consenso en todos los detalles dentro del modelo, por la brevedad, podemos permitir que ese escritor represente a todos, de una manera general. En realidad, no hay un solo autor que este de acuerdo con todas las conclusiones a las que llegan los demás que sostienen el mismo punto de vista. Por ultimo, muchos autores no especifican la identidad de su modelo general.

Dejando a un lado la evolución teísta por el momento, los otros tres puntos de vista están de acuerdo en que la macroevolución, la transmutación de un tipo de organismo en otro tipo mas complejo (esto es, la evolución entre especies), nunca ha tenido lugar (como que un reptil se haya convertido en ave, o un mamífero de tierra se haya convertido en mamífero acuático). No obstante, los tres puntos de vista están de acuerdo en que se ha tenido lugar una macroevolución, una serie de cambios pequeños dentro de los organismos (esto es, la evolución dentro de una misma especie, como el cambio de color en las polillas, el cambio de longitud en el pico o en el color del plumaje de las aves, o la variedad que observamos en los seres humanos, todos los cuales son descendientes de Adán y Eva).

Los tres puntos de vista están de acuerdo en que se debe adorar a Dios como el Creador, y en que El, sobrenaturalmente, y sin la interrupción de ninguna otra causa o agente (por medio de actos creadores distintos y sobrenaturales), creó a los antepasados genéticos de los grandes grupos de organismos vegetales y animales que observamos hoy. Finalmente, los tres puntos de vista están de acuerdo en que los seres humanos derivan su valor, o dignidad, del hecho de haber sido creados directamente a imagen de Dios. En el estudio que sigue, debemos mantener siempre presentes las zonas de acuerdo citadas en este párrafo.

El propósito de la actividad creadora de Dios

La creación fue un acto de la voluntad libre de Dios. Él era libre para crear o no crear. La creación comunico la bondad divina en un acto de generosidad. Génesis 1 indica que todos los actos creadores de Dios condujeron a la creación de Adán y Eva. Muestra también una correspondencia del primer día con el cuarto, el segundo con el quinto, y el tercero con el sexto. El primer día y el segundo describen cada uno un acto creador, y el tercero describe dos actos diferentes. Los días cuarto y quinto describen un acto creador cada uno de ellos, mientras que el sexto día describe dos actos creadores distintos. Se pueden notar un progreso y una culminación que van conduciendo a la creación de la humanidad. Todo esto demuestra que Dios creo según un plan que fue llevando a su terminación. Esto nos anima a creer que llevara" a cabo su plan de redención hasta su consumación en el regreso de Jesucristo. Existió una relación entre gracia y naturaleza en las cosas creadas, y en el orden providencial de Dios.

Dicho en otras palabras, Dios tenía un plan Salvador eterno para sus criaturas, y la creación progresa hacia su propósito definitivo. Antes de la creación del universo, Dios se había propuesto tener un pueblo en comunión con El, dentro de la relación de un pacto (2 Corintios 5:5; Efesios 1:4)- Tomás Oden observa: "La verdadera historia con respecto a la creación se refiere a la relación entre la criatura y el Creador, y no a las criaturas en si, como si debiésemos considerar la creación como un valor autónomo, independiente y no derivado en sí mismo."

Dios tenia un reino preparado para aquéllos que le respondiesen positivamente, desde (o "antes de") la creación del mundo (Mateo 25:34)- El propósito eterno de Dios para con su creación se realizó a través de la obra mediadora de Jesucristo (Efesios 3: 10-1 1), planificada también desde antes de la creación (Apocalipsis 13:8). Este propósito divino y eterno se verá consumado en el "cumplimiento de los tiempos" (Efesios 1:10). Entonces, todo estará sometido a una cabeza: Jesucristo. Este pasaje nos proporciona el verdadero fin, o propósito, de la creación: "que Dios sea conocido".

Reflexionando sobre ese momento en que quede realizado el propósito sitio de Dios con respecto a su creación, Pablo escribe: "Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse" (Romanos 8:18). A continuación señala que toda la creación gime, mientras espera ansiosa ese momento (8:19-22). De hecho, a pesar de las bendiciones que han recibido, los creyentes también gimen, mientras esperan ansiosos ese acontecimiento (8:23-25). Con todo, mientras tanto, "sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Romanos 8:28). El hecho de que los seres humanos tengan la posibilidad de amar a Dios lleva implícita la realidad de que la humanidad fue creada con libre albedrío.

Puesto que toda la creación señala hacia el propósito Salvador de Dios, esperaríamos encontrar en ese propósito divino la provisión de una salvación suficiente para toda la humanidad, en la que se incluya un llamado universal a la salvación. Los propósitos salvadores de Dios también tuvieron por consecuencia la creación de una criatura con libre albedrío.

Como corolario natural a la obra creadora "buena en gran manera" de Dios, la creación le proporciona gloria a Dios de manera irresistible (Salmos 8:1; 19:1).3 Las Escrituras afirman también que, por medio de la creación y el asentamiento de la naci6n de Israel, Dios recibiría gloria (Isaías 43;7; 60:21; 61:3). Entonces, por extensi6n, el Nuevo Testamento afirma que todos los que tomen provecho del plan de Dios, serán "para alabanza de su gloria" (Efesios 1:12,14). De igual manera, Colosenses 1:16 afirma: "Todo fue creado por medio de 61 y para 61" Además de esto, debido al maravilloso plan de Dios en la creación, los veinticuatro ancianos lo adoran y le dan la gloria debida a su nombre (Apocalipsis 4:11).

Por ultimo, puesto que en el prop6sito de Dios para con su creación se incluye un momento de consumaci6n, debemos tener presente que esta creación es transitoria. La segunda epístola de Pedro, 3:10-13, describe un momento en el que los cielos y la tierra se disolverán, mientras que Isaías 65:17 y Apocalipsis 21:1 hablan de un nuevo cielo y una nueva tierra en cumplimiento del plan de Dios.

Dios como el Creador.

Los escritores bíblicos atribuyen a Dios sin vacilación alguna la creación del universo. Por consiguiente, consideran adecuado rendirle reverentemente la gloria y la alabanza por ser el Creador.

Los escritores del Antiguo Testamento atribuyen a Dios de manera rutinaria la creación del universo físico, utilizando la forma verbal bará: "El creo". El primer versículo de las Escrituras proclama: "En el principio creo Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1). Esta sucinta y resumida declaración es un anticipo de lo que dirá el resto del capitulo primero del Génesis. Al presentarnos el tema de la creación, Génesis 1:1 responde tres preguntas:

  1. ¿Cuando tuvo lugar la creación?
  2. ¿Quién es el sujeto de la creación?
  3. ¿Cual es el objetivo de la creación?

Génesis 1:1 comienza haciendo resaltar el hecho de que hubo un verdadero principio, una idea que evitan la mayor parte de las religiones y filosofías, tanto antiguas como modernas. "Bara... parece indicar de manera implícita que los fenómenos físicos comenzaron a existir en aquel momento, y que no habían tenido existencia previa en la forma en que fueron creados por medio del decreto divino." Dicho en otras palabras, antes de este momento no existía nada en absoluto; ni siquiera un solo átomo de hidrógeno.

A partir de la nada (en latín, exníhilo), Dios creo los cielos y la tierra.

Según Génesis 1:1, el sujeto de la creación es "Dios". La palabra bará, en su forma hebrea mas frecuente, es utilizada solo para hablar de la actividad de Dios; nunca de una actividad humana "creativa". La creación manifiesta el poder (Isaías 40:26), la majestad (Amós 4:13), el orden (Isaías 45:18) y la soberanía de Dios (Salmo 89:11-13). Al ser el Creador, Dios debe ser reconocido como omnipotente y soberano. Todo aquel que abandone la doctrina bíblica de la creación, estará disminuyendo el temor y la reverencia que Dios merece justamente debido a estos atributos.

Génesis 1:1 nos informa que Dios creo "los cielos y la tierra". En el Antiguo Testamento, "los cielos y la tierra" comprenden la totalidad del "universo armonioso y ordenado". No existe nada que Dios no haya creado.

Los escritores del Antiguo Testamento usan también el vocablo yatsar, "formar", "moldear", para describir los actos creadores de Dios. Por ejemplo, esta palabra describe adecuadamente al "alfarero", alguien que moldea, o da forma a un objeto, según su voluntad (Isaías 29:16). Sin embargo, cuando se usa para referirse a la actuación divina, esta palabra aparece utilizada en un paralelismo sinónimo con bará, indicando la misma clase de actos exclusivamente divinos. Aunque observemos que Dios "formo" al primer hombre a partir del polvo de la tierra (es decir, le dio forma al hombre a partir de algo que ya existía), estaríamos tomando esta palabra más allá de la intención del escritor del Antiguo Testamento, si decimos que yatsar abre la puerta a la idea de un proceso evolutivo.

Por ultimo, los escritores del Antiguo Testamento utilizaron un tercer término básico al describir la actividad creadora de Dios: asa, “hacer”. Como yatsar anteriormente, asa tiene generalmente un sentido declara: "Ninguna faltara tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio." El salmista adora a Dios porque conserva "al hombre y al animal" (Salmo 36:6). El Salmo 65:9-13 describe a Dios como el que gobierna la meteorología de la tierra y la producción de granos.

En el Nuevo Testamento, Pablo afirma: "En él vivimos, y nos movemos y somos" (Hechos 17:28). En Colosenses 1:17, dice con respecto a Cristo: "El es antes de todas las cosas, y todas las cosas en el subsisten." Hebreos 1:3 declara que el Hijo "sustenta todas las cosas con la palabra de su poder". Muchos otros pasajes de las Escrituras hablan de la actividad de supervisi6n directa y conservaci6n de su creaci6n que realiza Dios.

El Dios trino y uno obro de manera corporativa en la creación. Muchos pasajes de las Escrituras se limitan a atribuir la creación a Dios, sin mas. Sin embargo, otros pasajes especifican las personas de la Divinidad. Se atribuye la creación al Hijo en Juan 1:3; Colosenses 1:16-17 y Hebreos 1:10. Además, Génesis 1:2; Job 26:13; 33:4; Salmo 104:30; e Isaías 40:12-31 incluyen la participación del Espíritu Santo en la creación.

Podríamos preguntar: ¿Realizaron los miembros de la Divinidad papeles concretes durante la creación? Pablo declara: "Sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para el; y un Señor Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él" (1 Corintios 8:6). Millard J. Erickson, después de revisar los pasajes sobre la creación, llega a una conclusión: "Aunque la creación precede del Padre, se realiza a través del Hijo y por el Espíritu Santo." Aconsejaríamos que no se aceptasen declaraciones más específicas que esta.

Las Escrituras dicen con claridad que Dios creó todo cuanto existe. Tal como ya mencionáramos brevemente, la Biblia emplea la frase "los cielos y la tierra" para abarcar toda la creación; el universo entero. De hecho, aparecen con frecuencia los "cielos" y la "tierra" en declaraciones paralelas que comprenden toda la creación. Por último, hay ocasiones en que se utiliza la palabra "cielos" sola, para referirse a todo el universo.

Los escritores del Nuevo Testamento usan el término kósmos, "mundo", como sinónimo de "los cielos y la tierra" del Antiguo, para referirse a todo el universo. Pablo parece igualar kósmos a "cielos y tierra" en Hechos 17:24. Muchos otros pasajes del Nuevo Testamento se refieren a la creación del "mundo" por Dios, e incluyen al universo.

Los escritores del Nuevo Testamento utilizaron también las palabras ta panta, "todas las cosas", para describir la amplitud de la obra creadora de Dios (no siempre con el articulo determinado). Juan 1:3 declara enfáticamente que "todas las cosas" fueron hechas por medio de la Palabra viva. Pablo habla de Jesucristo, a través del cual son "todas las cosas" (1 Corintios 8:6; véase tambi6n Colosenses 1:16). Hebreos 2:10 habla de Dios, para quien y por medio de quien "todo" existe. Asimismo, en el Apocalipsis, los veinticuatro ancianos le rinden adoración a Dios porque El ha creado "todas las cosas" (4:11; véase también Romanos 11:36).

Por ultimo, los escritores del Nuevo Testamento apoyan el concepto de la creación ex níhilo, "a partir de la nada", con proposiciones declarativas. En Romanos 4:17, Pablo habla del Dios que "da vida a los muertos, y llama los cosas que no son, como si fuesen". Hebreos 11:3 también declara: "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía."

En resumen, la Biblia afirma que Dios creo todo el universo. Todo "no-Dios" que existe, debe su existencia al Creador. Por esta razón, la Iglesia histórica ha sostenido la doctrina de la creación ex níhilo.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

8. Origen, naturaleza y consecuencias del pecado.

Por: Bruce R. Marino.

Las enseñanzas de la Biblia acerca del pecado presentan un profundo panorama doble: la profunda depravación de la humanidad y la incomparable gloria de Dios. El pecado ensombrece todos los aspectos de la existencia humana, seduciéndonos desde el exterior como un enemigo y forzándonos desde el interior como parte de nuestra naturaleza humana caída. En esta vida conocemos el pecado íntimamente; con todo, permanece extraño y misterioso. Promete libertad, pero esclaviza, produciendo anhelos que no podemos satisfacer. Mientras mis luchemos por escapar de sus garras, más inextricablemente nos ata. La comprensión del pecado nos ayuda en el conocimiento de Dios; sin embargo, es lo que distorsiona el conocimiento, incluso de nosotros mismos. Con todo, si la luz de la iluminación divina puede penetrar su oscuridad, no só1o podemos apreciar mejor esa oscuridad, sino también la luz misma.

Vemos la importancia práctica que tiene el estudio del pecado cuando notamos su seriedad. El pecado es contrario a Dios. Afecta a toda la creación, incluyendo a la humanidad. Aun el pecado mis pequeño puede acarrear un castigo eterno. El remedio al pecado es nada menos que la muerte de Cristo en la cruz. Las consecuencias del pecado abarcan todo el terror del sufrimiento y la muerte. Por ultimo, la oscuridad del pecado exhibe la gloria de Dios en un contraste marcado y terrible.

Es posible comprender la importancia que tiene el estudio de la naturaleza del pecado en su relación con otras doctrinas. El pecado distorsiona todo conocimiento y arroja dudas sobre él. Al defender la fe cristiana, batallamos con el dilema ético de cómo es posible que exista el mal en un mundo gobernado por un Dios que es todo bondad y todo poder.

El estudio de la naturaleza de Dios debe tener en cuenta el providencial control de Dios sobre un mundo maldito por el pecado. El estudio del universo debe describir un universo que fue creado bueno, pero que actualmente gime por su redención. El estudio de la humanidad debe relacionarse con una naturaleza humana que se ha convertido en grotescamente inhumana e innatural. La doctrina sobre Cristo se enfrenta a la pregunta de cómo la naturaleza plenamente humana del Hijo de Dios nacido de una virgen puede estar totalmente libre de pecado. El estudio de la salvación debe señalar no sólo para que fue salvada la humanidad, sino también de que fue salvada. La doctrina sobre el Espíritu Santo debe tener en cuenta la convicción y la santificación a la luz de una carne pecaminosa. La doctrina sobre la Iglesia debe modelar un ministerio a una humanidad distorsionada por el pecado, tanto dentro como fuera de la Iglesia. El estudio de los últimos tiempos debe describir, y hasta cierto punto defender, el juicio de Dios sobre los pecadores, al mismo tiempo que proclama el final del pecado. Por ultimo, la teología práctica debe tratar de evangelizar, aconsejar, educar, gobernar a la Iglesia, afectar a la sociedad y animar a la santidad a pesar del pecado.

No obstante, el estudio del pecado es difícil. Es repulsivo, porque se centra en la burda fealdad del pecado abierto y extendido, y el sutil engaño del pecado personal y secreto. La sociedad post-cristiana de hoy reduce el pecado a sentimientos o acciones, ignorando o rechazando por completo la maldad sobrenatural. Lo más insidioso de todo, es que el estudio del pecado es frustrado por la naturaleza irracional del pecado mismo.

El número de conceptos extrabíblicos sobre el pecado es legión. A pesar de que no sean bíblicos, estudiarlos es importante por las razones siguientes: para pensar más clara y bíblicamente sobre el cristianismo; para defender más acertadamente la fe y para criticar otros sistemas; para evaluar más críticamente las nuevas psicoterapias, los programas políticos, los sistemas educativos y cosas semejantes, y para ministrarles más eficazmente a creyentes y no creyentes que puedan sostener estos puntos de vista no bíblicos, u otros similares.

Apoyándose en el existencialismo de Soren Kierkegaard, muchas teorías sostienen que los humanos están atrapados en un dilema cuando sus capacidades limitadas son inadecuadas para satisfacer las posibilidades y decisiones virtualmente ilimitadas de sus percepciones e imaginaciones. Esta situación produce tensión o ansiedad. El pecado es el inútil intento por resolver esta tensión a través de medios inadecuados, en lugar de aceptarla de manera pesimista, o, en las versiones cristianas, volverse hacia Dios.

En un desarrollo más radical, algunos sostienen que la existencia individual es un estado pecaminoso, porque las personas están alienadas con respecto a la base de la realidad (definida con frecuencia como "dios") y también entre sí. Podemos encontrar este tema en una forma temprana en Filón, el filósofo judío de la antigüedad. Actualmente lo expresan teólogos liberales como Paul Tillich, y se halla dentro de muchas formas de religión oriental y del pensamiento de la Nueva Era.

Algunos creen que el pecado y la maldad no son reales, sino simples ilusiones que se pueden vencer por medio de una percepción correcta. La Ciencia Cristiana, el hinduismo, el budismo, el pensamiento positivo de cierto cristianismo popular, buena parte de la psicología y diversos aspectos del movimiento de la Nueva Era resuenan con este punto de vista.

También se ha entendido el pecado como el remanente sin evolucionar de unas características animales primarias, como la agresividad. Los que sostienen este punto de vista afirman que el relato de Edén es en realidad un mito acerca del desarrollo del entendimiento moral y de la conciencia, y no una caída.

La teología de la liberación ve el pecado como la opresión de un grupo social por otro. Combinando con frecuencia las teorías económicas de Carlos Marx (que hablan de la lucha de clases del proletariado contra la burguesía, en la que terminal triunfando el proletariado) con temas bíblicos (como la victoria de Israel sobre la esclavitud de Egipto), los teó1ogos de la liberación identifican a los oprimidos con términos económicos, raciales, de género y otros más. Se elimina el pecado al hacer desaparecer las condiciones sociales que causan la opresión. Los extremistas abogan por el derrocamiento violento de los opresores que no se puedan redimir, mientras que los moderados insisten en el cambio a través de la acción social y la educación.

Entre las ideas más antiguas sobre el pecado, se halla el dualismo, la creencia de que existe una lucha entre unas fuerzas preexistentes (virtuales o reales) e iguales, o dioses del bien y del mal. Estas fuerzas cósmicas y su batalla causan la pecaminosidad en la esfera de lo temporal. Con frecuencia, la materia, que es mala (en especial la carne), o bien lleva en sí el pecado, es en realidad el pecado, y debe ser derrotada. Esta idea aparece en las religiones antiguas del Medio Oriente, como el gnosticismo, el maniqueísmo y el zoroastrismo. En muchas versiones del hinduismo y el budismo, y en su derivación de la Nueva Era, se reduce la maldad a una necesidad amoral.

Parte de la teología moderna ve a "dios" como finito, e incluso en plena evolución moral. Mientras no se llegue a controlar el lado oscuro de la naturaleza divina, el mundo sufrirá el mal. Esto es típico de la mezcla que hace la teología del proceso entre la física y el misticismo oriental.

Buena parte del pensamiento popular, el cristianismo mal informado, el Islam y muchos sistemas moralistas sostienen que el pecado sólo consta de acciones voluntarias. Las personas son moralmente libres y, sencillamente, toman decisiones libres; no hay nada que se parezca a una naturaleza de pecado; sólo sucesos reales de pecado. La salvación consiste sencillamente en ser mejor y hacer el bien.

El ateísmo sostiene que el mal no es más que parte de lo que sucede al azar en un cosmos sin Dios. Rechaza el pecado, la ética sólo es cuestión de preferencias, y la salvación consiste en el auto avance humanista.

Aunque muchas de estas teorías parezcan tener cierta profundidad, ninguna considera a la Biblia como una revelación plenamente inspirada. Las Escrituras enseñan que el pecado es real y personal; se originó en la caída de Satanás, quien es personal, malvado y active; y a través de la caída de Adán, el pecado se extendió a una humanidad creada buena por un Dios totalmente bueno.

LOS COMIENZOS DEL PECADO.

El pecado original: un análisis bíblico.
  • La solidaridad
  • La corrupción
  • La pecaminosidad de todos
  • La sujeción al castigo
  • La salvación en la niñez
  • El paralelo entre Adán y Cristo
  • No todos como Adán
  • El pecado de un solo hombre
  • La maldición del suelo
  • La ausencia de pecado en Cristo
  • La justicia de Dios

El pecado original: un análisis teológico.
  • Conceptos judíos
  • El agnosticismo
  • El pelagianismo
  • El semipelagianismo
  • La transmisión natural o genética
  • La atribución mediatizada
  • El realismo
  • El federalismo
  • Una teoría integrada

LA EXISTENCIA Y DEFINICIÓN DEL PECADO.

LAS CARACTERISTÍCAS DEL PECADO

LA FUERZA Y EXTENSION DEL PECADO

LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO


PREGUNTAS DE ESTUDIO..
  1. ¿Por qué es importante el estudio del pecado, y qué dificultades encuentra?
  2. Identifique, describa y analice los principales puntos de vista extrabíblicos sobre el pecado y el mal.
  3. ¿Cuáles fueron la naturaleza y la significación de la caída de Adán?
  4. ¿Cuáles son los temas bíblicos relevantes en el estudio del pecado original?
  5. ¿Cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles en cada una de las teorías principales sobre el pecado original?
  6. ¿Cómo puede existir el mal, siendo así que Dios es bueno y poderoso?
  7. ¿Cuál es la esencia del pecado? Presente apoyo bíblico.
  8. ¿Cuáles son las características principales del pecado? Identifíquelas y estúdielas.
  9. Señale algunas de las categorías principales de pecados. Estúdielas brevemente.
  10. Comente el problema del pecado imperdonable. Sugiera las preocupaciones de tipo pastoral, y la forma en que usted se enfrentaría a ellas.
  11. Estudie la extensión del pecado. Presente apoyo bíblico
  12. Describa las consecuencias del pecado. Dé atención especial al tema de la muerte


sábado, 8 de septiembre de 2012

7. La creación del universo y de la humanidad.

Por: Timothy Munyon.

La Biblia fue escrita a lo largo de un periodo de cerca de mil quinientos anos, por unos cuarenta distintos escritores. No obstante, la actividad salvadora de Dios, y la respuesta de la humanidad a ella, parecen ser una especie de hilo común, siempre presente en toda la Escritura. Por consiguiente, mantenemos en mente este gran tema al acercarnos a las enseñanzas de la Biblia acerca de la creación del universo y la naturaleza de los seres humanos.

LA CREACION DEL UNIVERSO.

Las Escrituras representan claramente a Dios como un Ser con unos propósitos. Proverbios 19:21 observa: "Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá" Dios reclama: "[Yo] anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aun no era hecho; [Yo] digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero" (Isaías 46:10; véanse Efesios 3:10-11; Apocalipsis 10:7).

Por tanto, el estudio de la creación debe tratar de analizar el propósito que tuvo Dios al crear (es decir, el universo es lo que es, porque Dios es quien es). ¿Cual es el propósito que tuvo Dios al crear al universo? Pablo explica: "Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así de las que están en los cielos, como las que están en la tierra" (Efesios 1:9-10).

Por otra parte, los propósitos de Dios con respecto a la humanidad son inseparables de sus propósitos generales con respecto a su creación (esto es, nosotros los seres humanos somos lo que somos, porque Dios es quien es). El apóstol Pablo, al hablar de nuestra futura existencia inmortal con Dios, afirma: "Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu" (2 Corintios 5:5).

Es decir, que hay una unidad indisoluble entre las enseñanzas de la Biblia acerca de Dios, de la creación del universo, y de la creación y naturaleza de la humanidad. Esta unidad brota de los propósitos que tuvo Dios en la creación, y estos propósitos de Dios con respecto a su creación y en especial con respecto a la humanidad, quedan capturados en la conocida confesión: "La principal razón de ser del hombre es glorificar a Dios, y disfrutarle eternamente."



LA CREACIÓN Y LA NATULALEZA DE LOS HUMANOS..

No es posible separar los propósitos de Dios, de su creación. Dios creó el universo con la visión de llegar a una relación perdurable con la humanidad. Los escritores bíblicos, con un lenguaje que no admite equivocaciones, le atribuyen la creación — todo cuanto existe y es "no-Dios" — al Dios uno y trino. Puesto que Dios es el Creador, solo Él es digno de nuestra reverencia y adoración. El hecho de que sea Dios mismo el que sostenga actualmente al universo nos proporciona seguridad en medio de las pruebas de la vida.

Además de esto, el punto de vista bíblico (a la luz de la creación), afirmaría que la creación física es básicamente ordenada (lo cual hace posible la ciencia) y beneficiosa para la existencia humana. También, los seres humanos mismos son "buenos" cuando se hallan en relación con Dios. Por ultimo, toda la creación se mueve hacia el punto culminante redentor en Jesucristo, en "los nuevos cielos y la nueva tierra".



PREGUNTAS DE ESTUDIO..

  1. ¿Qué significa la frase "creación ex níhilo", y qué evidencias bíblicas hay a favor de esta doctrina?
  2. ¿Por qué deben involucrarse los cristianos en los intentos por armonizar los datos bíblicos con los científicos?
  3. ¿Qué de bueno ha producido el presente debate entre los partidarios de los diversos modelos creacionistas?
  4. ¿Cuales son las ventajas del concepto de unidad condicional acerca de la constitución de los seres humanos, sobre el tricotomismo y el dicotomismo?
  5. ¿Qué constituye la imagen de Dios en los seres humanos?


martes, 4 de septiembre de 2012

EL SIGNIFICADO DE EDUCACIÓN CRISTIANA


Proverbios 22:6 nos dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.  Es probable que muchos de nosotros creemos que esta promesa no se ha cumplido en repetidos casos, pero no culpemos a Dios; no pensemos que Él ha faltado a su promesa.  La culpa es nuestra.

Nuestro error consiste en no habernos dado cuenta de lo que verdaderamente significa instruir “al niño en su camino”.  A muchos niños se les ha dicho lo que deben hacer; a otros se les ha enseñado lo que deben hacer, pero a muy pocos se les ha instruido o educado.  Educar no es solamente decir las cosas.  Tampoco es enseñarles.  Instruir o educar es adiestrar y entrenar.

DECIR: Es ayudar a saber.
ENSEÑAR: Es ayudar a saber y a creer.
INSTRUIR O EDUCAR: Es ayudar a saber, a crecer y hacer.

Muchos padres y maestros se dedican hablar en vez de educar.  Creen que su obligación es únicamente impartir conocimientos.  Consideran las cabezas de los niños como recipientes que deben llenar, algo así como cuando se llena un cántaro vacío con agua.  Sin embargo, la educación consiste no sólo en adquirir conocimientos, sino en usarlos.  En este proceso incluye el desarrollo y la acción.

El Señor Jesús, el Maestro de maestros, en su ministerio terrenal se dedicó más que todo, no a predicar, ni a enseñar, sino a entrenar.  Vivía con su grupo de alumnos, sus discípulos, y dirigía su vida y sus actividades.  Se aseguraba que sus alumnos aprendieran sus enseñanzas y las pusieran en práctica.  Bajo la supervisión de Jesús los discípulos se desarrollaban, no sólo por los conocimientos que Él les impartía, sino porque Él mismo vivía lo que enseñaba; a ellos les daba la oportunidad de poner en práctica lo que habían aprendido.  Un ejemplo: Primero, envió fuera a los doce, y más tarde a los setenta (Lucas 9:1-6; 10:1-12).

Gonzalo Baez-Camargo en su libro “Principios y Métodos de la Educación Cristiana” nos da la siguiente definición: “La educación cristiana es el proceso por el cual la experiencia, es decir, la vida misma de la persona, se transforma, se desarrolla, enriquece y perfecciona mediante su relación con Dios en Jesucristo”.

No es suficiente que los alumnos lleguen aceptar las normas y principios del Evangelio en una forma mecánica y abstracta.  No basta que adopten las leyes morales del cristianismo tratando de poner en práctica las enseñanzas de Jesús.  Todo esto está incluido, pero es mucho más.  Es necesario que cada persona, niño, joven o adulto, llegue a situar en el centro de su vida y experiencia a Dios revelado en Jesucristo.  Que cada uno llegue a sentir esa misma experiencia de San Pablo cuando dijo: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20).

 

H. M. Hamil en su libro “El Maestro de la Escuela Dominical” nos da claramente la diferencia entre educar y enseñar.  Enseñar es plantar la semilla, pero educar es cuidar la planta hasta que llegue a la madurez.  La enseñanza da conocimiento; la educación forma el carácter.

Ojala que nosotros no nos conformemos con dedicarnos únicamente a plantar la preciosa semilla de la Palabra de Dios en los corazones de los niños, jóvenes y adultos, sino que nos esforcemos en cuidar esa semilla hasta verla germinar, crecer y llevar fruto para la gloria de nuestro Dios.  Sólo así estaremos cumpliendo con nuestro deber de ser instrumentos en la formación de un carácter cristiano en nuestros alumnos y en nuestros hijos.

Recordemos que el mandato de Dios para nosotros, padres, pastores, maestros y todo cristiano es: “Instruye, educa...”.  Ojalá podamos ver nuestros errores y podamos enmendarlos con la ayuda de nuestro Dios y que nos prestemos a ser los instrumentos usados por el Espíritu Santo para ayudar a la formación de vidas consagradas al Señor.  Ese es el verdadero significado de la Educación Cristiana.

PARÁBOLA DE LOS ÁRBOLES  (Tomado de unos apuntes de la Srita. Esther Edwards).

Había en cierto país dos árboles.  Un abeto y un arbolito frutal.  En el mes de diciembre, cuando ya se aproximaba la Navidad, el abeto fue cortado y llevado al interior de una casa.  Allí se le colocó en un lugar de importancia.  El padre de la familia adornó cuidadosamente cada rama.  Primero puso los foquitos de colores; después colocó todos los adornitos que se habían comprado, y por último puso los hilos de papel brillante.  El árbol se veía muy hermoso, y todos lo admiraban, pero aunque se veía muy bello era un árbol sin vida.

Cuando la época de la Navidad hubo terminado, también la hermosura de aquel arbolito se había acabado.  Como era un árbol sin vida ya no podía servir para otra cosa, fue arrojado a la basura.

El arbolito frutal fue cuidado por el hortelano, y Dios envió el sol y la lluvia que lo hicieron crecer y convertirse en un árbol frondoso con raíces profundas que lo alimentaban y lo hacían cada día más hermoso.  Día tras día el hortelano cuidó de aquel arbolito, lo abonó, lo regó y lo protegió contra los insectos dañinos.  En el tiempo oportuno podó sus ramas.  Él hizo todo lo conveniente para que aquel árbol creciera y llegara a dar buen fruto.

Soplaron vientos fuertes, pero el árbol quedó en pie.  Aquel viento en vez de derribar al árbol, lo hizo más firme y fuerte.  Pasaron algunos años y el árbol principió a dar mucho fruto, y el hortelano se gozó grandemente, pues su trabajo y esfuerzo estaban recompensados.  Él había hecho la parte que le correspondía, y Dios le había dado el crecimiento haciendo que aquel arbolito se convirtiera en árbol fuerte y fructífero.

Si algún maestro tiene oídos para oír, oiga.  Los dos árboles son alumnos; el padre y el hortelano son maestros.  El uno decoró su alumno con grandes enseñanzas y verdades para que fueran contempladas, pero ellas nunca vinieron a ser parte de la vida del niño.  El otro maestro trabajó de tal manera que las verdades que desarrolló llegaron a ser aceptadas por el alumno y formaron parte de su vida.  Esto hizo crecer al niño espiritualmente, y aquellas verdades aprendidas llevaron mucho fruto en su vida..

 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Teología Sistemática


Una perspectiva Pentecostal

Editado por Stanley M . Horton


Por que creemos en Dios.

La Biblia lo dice así y lo creemos. Pero ¿por que? Desde la obra del E.S. Williams, en 1950, las Asambleas de Dios no habían presentado una teología sistemática. Ahora 20 de los más notables educadores Pentecostales se han unido para presentar una renovada y magnifica defensa de la fe.
 
Más que una colección de pasajes bíblicos selectos, este estudio evalúa la obra completa de Dios y analiza distintas perspectivas con sus puntos débiles y fuertes. Todo creyente de la Biblia descubrirá en esta otra un recurso confiable para comprender la fe cristiana.


Contenido:

1. El Fondo Histórico.
  Gary B. McGee.

2. Los fundamentos Teológicos.
  James H. Railey, Jr. y Benny C. Aker


3. La Palabra inspirada por Dios.
  John R. Higgins.

4. El Dios único y verdadero.
  Russell E. Joyner

5. La Santa Trinidad.
  Kerry D. McRoberts

6. Los espíritus creados.
  Carolun Denise Baker y Frank D. Macchia

7. La creación del universo y de la humanidad.
  Timothy Munyon

8. Origen, naturaleza y consecuencias del pecado.
  Bruce R. Marino

9. El Señor Jesucristo.
  David R. Nichols

10. La Obra salvadora de Cristo.
   Daniel B. Pecota


11. El Espíritu Santo.
   Mark D. McLean

12. El Espíritu Santo y la Santificación.
   Timothy P. Jenney

13. El bautismo en el Espíritu Santo..
   John W. Wycoff

14. Los Dones Espirituales.
   David Lim

15. La Sanidad Divina.
   Vernon Purduy

16. La iglesia del Nuevo Testamento.
   Michael L. Dusing

17. La misión de la Iglesia.
   Byron D. Klaus

18. Los Acontecimientos finales.
   Stanley M. Horton