viernes, 21 de septiembre de 2012

El creacionismo por decreto

El creacionismo por decreto. Otro punto de vista entre los cristianos evangélicos de hoy es el creacionismo por decreto, conocido también como la teoría de la tierra joven. Los que sostienen el creacionismo por decreto piensan que se deben interpretar las Escrituras de manera literal cada vez que sea posible, a fin de llegar a la intención-verdad original del autor. Por consiguiente, los partidarios de la creación por decreto sostienen que se pueden hacer cálculos generales a partir de la fecha de la construcción del templo en 1 Reyes 6:1 (966-967 A.C.), que nos remontarían hasta la creación de Adán en el sexto día de la semana creadora. Aun cuando los escritores bíblicos no hubiesen tenido la intención de que se realizaran cálculos matemáticos de esta índole, con todo, puesto que la Palabra de Dios es inerrante, los resultados serian exactos. Por tanto, estos versículos parecerían indicar que la tierra no tiene más de diez mil años de edad, a lo sumo.

Los partidarios de la creación por decreto sostienen que Dios creo el universo por medio de un fíat suyo (Lat., "hágase", un decreto inmediato y sobrenatural). No necesitó millones, ni miles de millones de años para realizar sus propósitos. Los que apoyan este punto de vista dicen que los días de la creación en Génesis 1 se deben tomar corno días, en el sentido en que se entiende el término corrientemente, puesto que esta es la forma en que los hebreos entendieron el término. Éxodo 20:11, al explicar el motivo por el cual se debía guardar el sábado, afirma: "En seis días hizo Jehová" los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día" (véase también Marcos 2:27). Es inconcebible, afirman los partidarios del creacionismo por decreto, que Dios le hubiera comunicado esto a Moisés si, en realidad, sus actos creadores de Génesis 1 habían tornado miles de millones de años.

Los partidarios de la creación por decreto ponen en tela de juicio las edades tan antiguas a las que se ha llegado por medio de diversas formas de fijación de fechas por métodos radiométricos. En primer lugar, nunca será posible probar las siguientes suposiciones del sistema de medición radiométrica: (1) que Dios no creó la tierra con lugares radioactivos donde hubiera elementos hijos (elementos que también son producto de la desintegración radioactiva) ya presentes; (2) que la velocidad de desintegración radioactiva haya sido constante durante cuatro mil quinientos millones de años; y (3) que no haya existido filtramientos de elementos base o hijos en cuatro mil quinientos millones de años. En segundo lugar, los trabajos recientes en el campo de la física nuclear parecen poner una interrogante sobre el sistema de fechar con uranio-238. Y en tercer lugar, la fijación de fechas por métodos radiométricos no es de fiar porque, según el método que se utilice, se puede "demostrar" que la tierra tiene desde cien hasta millones de años de existencia. Por consiguiente, los diversos métodos son fuertemente incoherentes entre sí.

Además de esto, los partidarios de la creación por decreto creen que Dios creo la biosfera entera en un estado maduro y en pleno funcionamiento (con humanos y animales adultos; árboles maduros que producían frutos, etc.), e hizo lo mismo con el universo físico (la atmósfera, el suelo rico en nutrientes con materia orgánica muerta en él, la luz de las estrellas ya alcanzaba a las estrellas, etc.). Henry Morris llama a esto el estado de "plenitud funcional". Por consiguiente, aun cuando los partidarios de esta idea acepten que se producen mutaciones (que casi siempre son dañinas) y variaciones horizontales (como las variedades caninas), niegan que haya tenido lugar jamás una macroevolución.

Por ultimo, los partidarios de la creación por decreto sostienen la mayor parte de los estratos que tienen fósiles, o todos ellos, fueron depositados durante el diluvio de Noé, o inmediatamente después, mientras las aguas se retiraban. El diluvio de Noé fue un suceso catastrófico de dimensiones mundiales, precipitado por el desbordamiento de las aguas subterráneas, junto con el derrumbe de un dosel de vapor de agua que en un tiempo rodeaba el planeta. Por consiguiente, los estratos fósiles sirven en realidad para dos propósitos teológicos: (1) son silencioso testimonio de que Dios no permite que el pecado sin arrepentimiento continué de manera indefinida su desenfreno, y (2) dan testimonio de que Dios destruyó todo el mundo en el pasado en un acto de juicio, y de que, con toda certeza, puede hacerlo en el futuro.

El modelo de deposición durante el diluvio requiere que los dinosaurios y los seres humanos modernos hayan caminado sobre la tierra al mismo tiempo. Sin embargo, es posible que los seres humanos de aquellos tiempos no supieran de la existencia de los dinosaurios (así como la mayor parte de la gente de hoy nunca ha visto un oso o un gran felino salvaje). Los dinosaurios eran herbívoros antes de la caída, como lo eran todos los animales de la tierra (Génesis 1:29-30; véase 9:1-3). En el reino futuro ideal de Dios, los animales no se devorarán entre si (Isaías 11:6-9; 65:25), y es posible que regresen al estado en que se encontraban antes de la caída. Por tanto, es típico de los que sostienen el creacionismo por decreto el sostener que no había muerte en la creación "buena en gran manera" de Dios, antes de la caída de los seres humanos en Génesis 3 (véase Romanos 5:12-21; 1 Corintios 15:21-22). Los partidarios del creacionismo por decreto señalan también que todos los modelos que hablan de una tierra vieja deben explicar la carnicería anterior a la caída en su teoría.

El creacionismo por decreto, como todos los otros puntos de vista tiene sus problemas. Algunos de los que proponen la teoría de la tierra joven, ansiosos por reforzar su argumento con evidencias, tienen la tendencia de abrazar los hallazgos sin una mente crítica. Esto era especialmente cierto hace un buen número de años. Por ejemplo, hubo una ocasión en que los creacionistas por decreto le dieron publicidad al hallazgo de unas supuestas huellas humanas fosilizadas en el lecho del río Paluxy, en Texas. Las investigaciones posteriores de los creacionistas pusieron en duda la identidad de estas huellas, y posteriormente se retiraron los materiales publicados acerca de ellas. Ha habido otros casos similares, como la aceptación por parte de algunos partidarios del creacionismo con una tierra joven, de una reducción de tamaño en el sol, y una reciente disminución en la velocidad de la luz, por un factor de diez millones. Con toda justicia hemos de decir que gran parte de la crítica y el rechazo de estas supuestas evidencias a favor de una tierra joven proceden del mismo campo del creacionismo por decreto.

Otra debilidad del creacionismo por decreto se manifiesta en la Tendencia a utilizar una interpretación totalmente estricta de las Escrituras. No reconoce que las palabras hebreas puedan tener más de un significado, tal como les sucede a las de los idiomas modernos. Sin embargo, algunos han utilizado este tipo de métodos con el fin de hallar apoyo para los principios de una tierra joven. Por supuesto, otra debilidad consiste en el marcado desacuerdo con todas las formas de fijación de fechas por medios radiométricos, así como el rechazo de los datos no radiométricos que parecen indicar que la tierra es más vieja.


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